Bibliografía Imprescindible

Bibliografía feminista imprescindible, por Maria Galindo:
*Te propongo que leas el cuerpo de tu madre, sus estrías, sus arrugas, sus achaques, sus vergüenzas, sus inhibiciones, sus tics nerviosos, sus arranques de ira y de melancolía que se expresan en las pupilas y en parpados, en las cejas y en la nariz. Que leas sus canas, sus calvicies, su frente, sus tetas caídas.

*Te propongo que salgas a la calle a leerla. Sí: a leer, no a caminarla, a leerla. Que leas sus colores, sus olores, sus orines, sus mugres, sus muros, sus aceras, y recojas como si fuera material arqueológico de gran valía todo el cansancio que en las esquinas se acumula.

*Te propongo que leas el dinero que tocas. Los billetes de 100, los 500 pesos, que ya no alcanzan para nada, pero no que leas las letras del billete ni la figura de Eva que llevan, sino que leas las huellas que contiene, las huellas de quienes intentaron antes que tú gastar ese dinero, comprar pan, pagar una deuda, ahorrar para el alquiler.

*Te propongo que leas los lugares imprescindibles de tu ciudad, como por ejemplo la cárcel de mujeres, la plaza, el mercado. ¿Te imaginas si de leer la cárcel pudieras entender a las mujeres que la habitan la maravillosa cantidad de conocimientos que adquirirías?; quiénes la habitan, qué piensan, qué imaginan, cúal es el concepto de libertad con el que se levantan.
*Te propongo que tomes un bus o el metro y te sientes en cualquier asiento gastado y dejes que te penetren por el culo los verbos de quienes se sentaron allí antes que tú en busca de algo que nunca encontraron, verbos como desear, verbos como buscar, verbos como imaginar, verbos como esperar. Que leas y sientas el asiento hasta que te pique el ano de tanto entenderlo. Descubrirás que los objetos tienen vida, acumulan Historia y conocimientos que hay que aprender a develar.
*Te propongo que leas la vida, la realidad, el barrio, los ojos de las mujeres, sus bocas, sus ropas, sus uñas. Te propongo que leas los objetos que conforman la arquitectura de nuestra vida cotidiana, la bolsa del mercado y su olor y su desgaste, la cafetera, la cocina, el piso de la entrada.
*Te propongo que te leas a ti misma en profundidad.