Racismo Científico en Perú

El racismo silencioso y la superioridad de los intelectuales en el Perú


El problema racista tal como es entendido en África del Sur o en algunas regiones meridionales de Estados Unidos, no ha existido históricamente en el Perú (...), la ausencia, o por lo menos, la disminución de esta clase de tensiones otorga a nuestros países una superioridad sobre nuestros vecinos del norte. La manumisión de los esclavos fue en el Perú un hecho relativamente fácil.Todo ello no quiere decir que no existían prejuicios ante los indios, los cholos y los negros. Pero esos prejuicios no se hallan sancionados por las leyes, y más que un hondo sentido racial, tienen un carácter económico, social y cultural. El color no impide que un aborigen, un mestizo o un negroide ocupe altas posiciones si logra acumular fortuna o si conquista éxito político. Pero a pesar de esos casos de buena suerte hay una enorme distancia entre los pongos de una hacienda serrana (...) y la gente cultísima y refinada de Lima, acostumbrada a viajar por Europa, una distancia que no es racial, ni se basa en el lugar de origen, sino corresponde a un estado de cosas que cabe denominar histórico.

Jorge Basadre1


En ese artículo analizo el proceso históri- co a través del cual los intelectuales peruanos forjaron una de- finición de racismo que al mismo tiempo niega la existencia de prácticas racistas en el Perú, tal como se puede leer en la exten- sa cita inicial escrita por uno de los más prominentes historia- dores peruanos. Este planteamiento surge del uso conceptual de las categorías “raza”,“cultura” y “clase”, las cuales estuvieron presentes, a lo largo de este siglo, en los sucesivos proyectos pe- ruanos de construcción de la nación. Como señalaré más adelante, es significativo que estos intelectuales esgrimieran tales categorías de un modo que estuvo muy vinculado a sus propias identidades y trayectorias políticas.


El elemento central —aunque implícito— en la discusión estuvo constituido por la identidad racial de estos últimos, a quienes aquellos (consensualmente definidos como “blancos”) juzgaban como inferiores, debido a su procedencia serrana y al color marrón de la piel4. Una consecuencia de la lucha fue el “silenciamiento” del fenotipo de los intelectuales serranos, al ser considerados como “gente decente”, es decir, como “blancos honorarios”5

1 Véase: Basadre (1961-1964), pp. 46 y 86.
2 Véase Benedict citado en: Biddis (1966), pp. 255-270.


https://centroderecursos.cultura.pe/sites/default/files/rb/pdf/Racismoyetnicidad.pdf