Quijano según Bourguignon

Raza y colonialidad en la obra de Aníbal Quijano por Claude Bourguignon


Su ensayo: La emergencia del grupo cholo y sus implicancias en la sociedad peruana, escrito en 1964, emitía una hipótesis novedosa: acababa de aparecer una nueva clase, los cholos (1). Afirmaba que éstos participaban tanto de la condición de casta como la de clase, intuyendo lo que desarrollaría posteriormente. Para él, la cultura chola era la auténtica cultura nacional peruana, pero admitía que este grupo nunca sería reconocido. Tenía conciencia de que el mito del mestizaje, el cual había desempeñado un papel esencial en la construcción de los estados-naciones latinoamericanos, recubría una realidad bien distinta de la versión oficial (la discriminación racial no había desaparecido y el estado excluía a quiénes pretendía acoger); sin embargo, Quijano seguía creyendo en la posibilidad de establecer una sociedad sin clases en el marco del estado, aunque fuera consciernte que el esquema elaborado en Europa no era válido en Latinoamérica.

En los años sesenta y ochenta, que pertenecen a la segunda fase de su obra, estudiaría de manera más detenida la relación que une raza, identidad, nacionalismo e imperialismo. Por esos años se difundió la teoría de la dependencia de la que fue uno de los representantes más destacados. En la teoría de la dependencia, centrada en la acumulación primitiva y en la disparidad estructural de la relación Norte-Sur, seguían funcionando las nociones marxistas de infraestructura económica y superestructuras ideológicas. Desde luego, se tomaba en cuenta el problema del racismo, pero éste solo era una ideología que justificaba la división internacional del trabajo.

Pese a todo, la crítica del concepto de determinación que se dio en las ciencias sociales en aquellos años haría que algunos, Quijano entre ellos, pudieran alejarse de este reduccionismo economista, y dejar de ver el racismo como un mero reflejo de la realidad socio-económica o una superestructura. Y así fue cómo, en los años ochenta, Quijano elaboró los conceptos claves de su teoría de la colonialidad del poder (2), teoría en la cual la raza es un elemento central. La presentaría como un dispositivo que busca crear un consenso relativo a la identidad europea y a la de los otros no europeos en el damero mundial. Dos textos, publicados en 1992, año importante para la producción crítica latinoamericana, nos permitirán comprender mejor en qué consiste dicho dispositivo.

«Colonialidad del poder, y Modernidad racionalidad» (3) es el primer texto donde aparece la noción de colonialidad del poder. Ya en la segunda página, al evocar el colonialismo, Quijano habla de «estructura colonial del poder». Fue ésta la que produjo las diferencias sociales, las cuales fueron codificadas como diferencias raciales, étnicas, nacionales. Esas construcciones intersubjetivas se convirtieron en categorías que pretendían ser científicas, perdiendo su significado histórico, y se volvieron fenómenos naturales, ajenos a la historia del poder.

En «Raza, etnia y nación en Mariátegui» (4), Quijano explora con más precisión el tema de la raza. El artículo empieza más o menos como el primero pero hace hincapié en las relaciones laborales y la emergencia de nuevas identidades históricas. Quijano señala la relación que vincula la aparición de diversas formas de trabajo (trabajadores asalariados, esclavos y semisiervos) a la clasificación racial de la población mundial. Luego, vuelve a subrayar el papel central de las nuevas relaciones intersubjetivas y el carácter totalmente nuevo de la sociedad, la cultura y el poder. Entonces, formula claramente su teoría: «El racismo y el etnicismo fueron inicialmente producidos en América y reproducidos después en el resto del mundo colonizado, como fundamentos de la especificidad de las relaciones de poder entre Europa y las poblaciones del resto del mundo (5).»

En los párrafos siguientes, titulados «Las raíces de las nuevas identidades históricas», Quijano desarrolla el relato de esta emergencia. Explica que las nuevas identidades no surgen como efecto de relaciones de producción de un nuevo tipo. Presenta la construcción de la raza como un hecho social total, algo que aparece con la Conquista. No investiga la realidad histórica para encontrar lo que dio nacimiento a la clasificación racista; al contrario la describe como el acontecimiento, la invención sin la cual la modernidad no pudo haber existido. El racismo es una asociación entre cultura y biología que aparece con el Nuevo Mundo. El polémico pasado español, con la figura de los estatutos de sangre, proporcionó un patrón idóneo: «La figura de la "limpieza de sangre", establecida en la Península Ibérica en la guerra contra musulmanes y judíos, es probablemente el antecedente más próximo de la idea que durante la conquista de las sociedades aborígenes de América se codifica como "raza", así como de la "limpieza étnica" practicada después en la Alemania nazi y hace unos años en la guerra en la ex-Yugoeslavia. La "limpieza de sangre" es una figura que se origina en la lucha religiosa, implica curiosamente que las ideas y prácticas religiosas, la cultura, se trasmiten por la "sangre". En la idea de "raza" posterior a la colonización de los amerindios, esa es exactamente la idea: debido a determinaciones raciales los "indios", "negros" y "mestizos" tienen una cultura "inferior" o son incapaces de acceder a las culturas "superiores". Pues eso es la raza: la asociación entre biología y cultura » (6).

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